Manisur parte de una idea simple pero poderosa: lo que importa está adentro.
No en la cáscara, sino en el origen, en las personas y en el proceso que hace posible cada producto.

La marca nace del corazón productivo de Argentina, conectando el campo, los productores y la industria para llevar maní de calidad al mundo. El desafío fue construir una identidad capaz de representar esa doble naturaleza: una empresa profundamente ligada a la tierra, pero con estándares industriales y visión global.

Para resolverlo desarrollamos un sistema de marca que equilibra lo humano, lo orgánico y lo industrial. Una identidad que transmite cercanía y origen, pero también precisión, escala y confiabilidad en mercados internacionales.

La identidad visual se construye a partir de formas inspiradas en el maní y patrones orgánicos que conviven con estructuras gráficas claras. La paleta cromática combina tonos terrosos y naturales con contrastes sobrios que refuerzan la conexión con el campo y la solidez industrial de la empresa.

El resultado es una marca que expresa con claridad su rol:
conectar el campo argentino con el mundo, llevando calidad desde el origen.




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